jueves, 10 de septiembre de 2015

miércoles, 19 de agosto de 2015

Train

Hay veces que hay que rellenar algunos huecos, borrar de la lista las consecuencias que manchan, disculparse, poner excusas, dar explicaciones. Sé muy bien lo que significa deberle una explicación a alguien, y os diré que, en la mayoría de los casos, no tenemos por qué aclarar a nadie por qué hemos hecho o no hemos hecho algo. Pero otra cosa muy distinta es saber tener cuidado con las explicaciones que nos damos a nosotros mismos. Esas que sí son necesarias para seguir viviendo. Enamoramientos en los que la balanza está visiblemente desequilibrada, días de locuras que pasan factura, vueltas a la misma manzana para no conseguir nada. Sabéis bien de lo que hablo. Creo, pues, que me debo a mí misma una aclaración de esas que se tatúan en la muñeca para que no se olviden nunca. Eso sí, de razón puede que tenga la misma cantidad que de equilibrio mental: ninguna. Pero, a lo mejor, queréis tomar nota:
Eso a lo que llamamos felicidad suena muy sucio en los labios de los que fuman mentiras. Las sonrisas de los paneles publicitarios y las guías de viaje no van a hacerme creer que ser feliz es alcanzar un nivel, una cima a la que se llega habiendo superado una serie de retos que se te cruzan: carrera, éxito, suerte, matrimonio, paternidad, qué sé yo. La felicidad tiene una cara de traviesa que acojona. La felicidad nos tiene a todos cogidos por ese poquito de madera de románticos que seguimos barnizando. La felicidad es como un déjà vu, como esos cuerpos que corren tras unos ojos de película americana en un aeropuerto, con ese "hey, vuelve, te necesito" que nunca podemos probar sin que haya peligro de humillación o de delito, a menos que seamos actores. La felicidad es "inserte aquí un sinónimo de efímero o rebelde".
Todos tenemos un punto débil, muy débil, que se llama "x", y que puede ser cualquier punto de nuestro cuerpo cuando estamos enamorados. Lo sabemos muy bien. Estamos de suerte, parece ser. La felicidad también se enamora, pero no de cualquiera. El día en que la felicidad se enamore de algunos ojos que no sean los del Caos, algún afortunado podrá tenerla de por vida consigo.
Pero al menos compartimos ese poquito con ella. Por eso nos quiere, a veces. Por eso nos acompaña, en ocasiones. También nosotros estamos enamorados del Caos.
Creo que todo esto no va a caberme en la muñeca.

Brücke

No te voy a pedir perdón.
Me ha sonado amarga tu voz
esta mañana,
por debajo de la puerta.
Estaba de oferta,
pero no estaba
en casa
de esa rubia de cara veloz
y de puertas abiertas.
No.
Tampoco te voy a pedir
que vuelvas mañana,
pero tengo otra oferta esta semana:
Voy a romper mi puerta en mil pedazos
i rre gu la re s
para que te cueste tanto hacer el puzle
como me ha costado a mí
echarte de menos.
Vas a olvidar que tengo un nombre
y una casa
que nada tienen que ver con tus entrañas.
Vas a ver que, libre, tú también me extrañas.
Me coloreas de nada. O de todo.
Voy a meterle
un gol
al arcoíris,
vas a morir de angustia
en mi pelo mojado,
vas a quitarte el velo
para volver a la vida cruda,
al frío del suelo.
Vas a volver a dar cuerda
al reloj que nunca funciona.
Pero esta vez vas a tocarle al tiempo las alas.
Créeme.

Altura y otros edificios

El taxista me ha preguntado
si eres actriz, puta o pianista,
-mujer de revista-
viviendo de costado
acostumbrada
a mis coches.
Tienes el problema,
la gran capacidad
de jugar a la vida con mis dados
de hacerme la cama en medio de un espasmo.
Sí, tranquila. Le dije que estás perdida.
Y en vez de cobrarme una fortuna
me invitó a escaparme por el desagüe de la gran ciudad,
tan parecido a la raja de tu camisa.
Tenías color de celos esta mañana.

sábado, 25 de julio de 2015

Hielo ( Carta a nadie)

"Uno de estos días vas a hacerte daño"
Todos esos ojos hambrientos saben que este cuello ha ganado ya muchas batallas, pero ninguno de ellos quiere curarle las heridas.
Cuarenta y cuatro grados.
Ese es el número que nunca quieres mirar de cerca.
Esta es esa ola de calor que supuestamente te está derritiendo las palabras.
Quéjate otra vez.
Venga, puedes hacerlo.
O atrévete.
Y gira todo lo que puedas la cabeza hasta llegar al precipicio, al mareo, como lo hacía esa chica del vídeo con el que has soñado hoy, cuando alguien le quitaba el sombrero y el vestido en la playa
-el romanticismo está agonizante, qué pena de tarjetas de crédito anuladas-
Dónde está la vida que no está en las revistas ni en la web.
Dónde me has puesto los signos de interrogación.
Venga, atrévete.
Cuéntale a la bombilla lo bien que sonríes bajo los focos y lo fuerte que lloras cuando solo puede oírte la funda de las gafas. Cuéntale cómo se mueven las hojas sin que el viento las obligue a hacerlo.
Dile que vuelva a darte fuego, que la ginebra estaba demasiado fría esta última vez.
Atrévete a fallar una vez más.
Ahora ve y dile que quieres que quieres vivir siempre bajo los efectos de las drogas. Que se nos ha olvidado dónde estaban los puestos de socorro. Que la verdad se ha suicidado en el borde afilado de la esquina de tu calle.
Sé valiente y dibuja (esta vez en serio) una línea discontinua que sea una serpiente que nos arranque la vanidad de un bocado. Dile al Sol que nos devuelva el oro que nos ha robado; pídele a la Luna haga llover las cartas de amor falsificadas que enviaron, sin sello, amantes plateados de vida oscura.
Desnúdate y corta con tu risa las bridas que ahogan y aburren a las hormonas
a las olas
a las yemas de los dedos,
confiésale al tarro de los secretos
que fuiste tú quien rompió su tapa.
Saca del sótano el arcón de las manzanas mordidas, y apriétalas, apúralas, envenénate, púdrete por dentro y hazte de ese algodón del que son las nubes de tus fotografías.
Parte tu cara en mil pedazos y haz un collage encima de la bandera de la auténtica pasión.
O despierta. Lo que prefieras.
Y cuídate ese cuello. Le quedan muchas batallas por ganar.

sábado, 11 de julio de 2015

Parte a parte

Una cuerda oscura y tus dedos
me ataron al árbol de la esquina:
te hiciste oftalmólogo
solo para graduarme la vista
a medida,
para mantener mi cabeza
girada hacia las estrellas que (me) compraste pidiendo un crédito.
Eso me contabas.
Gilipolleces.
El absurdo apartamento
de las cosas inevitables
con las que se puede hacer un verso:
como el ángulo de tu entrepierna
cuando jugamos a ser animales
aparcados bajo una señal
que prohíbe la parada
-no pares
de estar tan ciega-;
como tu expresión de rabia
cuando hablo de las maravillas
de la pintura moderna:
mezcla explosiva
de colores de carmín,
arcoiris batidos
en el cielo de la boca
como paleta;
como una cáscara de nuez
que muere con un solo
golpe
de
razón:
cerebros nuevamente
al descubierto.
Así, tan de libro de poesía
así te largas,
diciendo en silencio
que volverás a pegarme un tirón
para robarme la noche.


martes, 7 de julio de 2015

Derecho

Cuando crezcas,
cuando sepas dominar la fuerza de la gravedad,
todos comprarán ese nuevo día
empaquetado
que has inventado a escondidas
para los habitantes
de otro planeta.
Algunos
quemarán su piel
con un Sol
que jamás se
enamoró
de sus miedos;
otros
llorarán
al comprender
que nunca trabajaste
en el taller donde ellos rezaron
por tu locura
por tu desvío
por tu juventud.
Nadie querrá entonces beber tu sangre
de personaje de ficción.

domingo, 28 de junio de 2015

Labios

Lo más importante no es hacer el amor
sino dejar que el amor te haga a ti

Hace un tiempo ya
que tiré aquellos trapos,
las caricias caducadas,
los hilos de las marionetas
por la ventana:
limpieza de verano
fidelidad
la maravillosa timidez del caos interno
-llámalo como quieras-
Suena ahora a todas horas
la música de lo hueco en mi salón,
que me pide a gritos una pista de baile
con un suelo que refleje al bailar
lo prohibido.
Así que ven, te invito
a que nos atrape la red de las carreteras
en un intento de romper la distancia
en cristales diminutos
invisibles;
te invito a viajar conmigo
en este autobús con cara de hastío
donde los números resbalan con el calor
y caen, secos, delgados, oscuros,
sobre la azotea de la oficina central;
donde las cifras quieren ser streapers,
donde el hielo se enamora
y llora líquido con un escalofrío.
Te invito a decirles a las paredes
que las pintadas no están tan mudas:
que sí, que solo estamos soñando,
pero estamos viviendo.
Viviendo en el rincón que esa melodía de la radio
nos tiene reservado,
haciendo el amor
con nuestras propias manos,
dándole esa forma entrañable
que tiene lo que aún no tiene
ni nombre, ni forma.
Te lo digo, ven, quiero hacerlo
contigo:
donar nuestra sangre alterada,
regalar nuestro miedo a los que creen
que jamás dudarían.
Pintarte los árboles de la avenida,
el agua,
la cara.
Besarte en la primera línea
de cada mapa del metro
de cada hoja de libreta
de cada gota de agua
que atraviesa la luz
y  nos regala otras seis vidas
igual de putas

Ven, te invito.

jueves, 25 de junio de 2015

Elixir

Un mal día
encontrarás junto al alféizar
de la ventana donde un espectro
fuma
y llora tu falsa ausencia
un recibo, un paraguas barato
y una nota de despido:
la juventud te habrá dejado
por
otro
para que sigas recortando la lluvia
de los periódicos que lees cuando desayunas;
para que, con tu nómina,
juegues al parchís sin diferenciar colores;
para que comprendas que,
al fin,
podrás nadar en la pecera
sin que ella
tenga que sufrir tu ahogo.

martes, 23 de junio de 2015

domingo, 21 de junio de 2015

Canción de amor para un panel provisional

Poco ayuda un arcén a olvidar una espalda;
la radio tiene insomnio.
Una roca llora sobre sí misma,
las luces engordan con comida para animales.
Controlando un motor
se droga nuestra autoestima,
que custodia
un movimiento nuevo
haciendo la forma de un nuevo amor
en círculo
otra rotonda
una glorieta.
La batería aclara el espacio entre los postes:
ritmo, compás, estaca, deslumbra-
-miento.
Qué supiera quién le conduce
por el mal camino de los que crecen
se reproducen
mueren;
quién naciera en cada kilómetro,
para qué otra mirada al frente
si hemos dejado atrás las mejores copas,
las baladas más nuestras,
las visitas más sutiles
a la parte de atrás del baño,
los días más calurosos.
Poco daña la tormenta
a quien tiene un rayo clavado en el pecho.
El rock ligero rompe en calma la ternura,
tiene una nube oscura cara de mujer.
Chocando con charcos de nostalgia
el amanecer me saca la tarjeta amarilla;
le pregunto entonces al asfalto
cuándo va a dejar de fingir,
cuándo va a matarnos de un golpe de vista,
cuándo va a meternos de un golpe
el calor en el cuerpo.
En el suelo
bajo un manto rojo de fama
efímera
le pregunto a la cuneta
si hará algún día
hermanas
a nuestras espaldas
o si hará de sus curvas
nuevos depósitos
que cargarán con los residuos
del alcohol,
y le pido al cielo
que abra sus agencias de viajes
para poder tatuar en espaldas curvas
que nunca les faltarán los labios
que siempre encontrarán la luz;
sabores de otro mundo
bosque de efectos
chocolate de cereza
derretido.




sábado, 20 de junio de 2015

Imperativo

Tantas capas tiene
la caperuza
que llegará una consecutiva
capaz de arrancarlas todas
de una mirada.

martes, 16 de junio de 2015

Poetamorfosis ("Todo lo conviertes en Literatura") 7

ROMBOIDE

Nadie sabe qué hora es ni tampoco si alguien más está soñando a esta hora.
El cuerpo del poeta sale de entre unas cortinas que cierran un episodio de sexo entre diamantes.
Una ducha de agua fría no le matará tantos recuerdos como una botella de licor de cereza que el calendario le rompe, sin previo aviso, en la cabeza. Montado en el folleto de una agencia de viajes, busca con ansia un paño rojo para limpiar la sangre seca de todos los personajes de ficción que le mataron, hace años, en su propia casa.
Ningún lugar donde haya más gente va a ser seguro para él a partir de este momento. Los nudos aprietan el estómago porque hay otros cuerpos que ocupan el espacio de los sueños muertos. El mercurio amenaza a las pieles vivas de algunos transeúntes.
El poeta recuerda las noches en que había bailado con la ropa mojada. Y ahora se desnuda. Se hace una túnica de luciérnagas, sube al piso de arriba rozando el suelo. Allí le esperan las medusas, allí no oye más que sus latidos.
La
ti
dos
inventados,
Y más reales que nunca.

lunes, 15 de junio de 2015

Literatura

La soledad
siempre me visita
al final
del orgasmo;
me regala
otro nuevo
cubierto
de letras.

La tristeza
nunca viene
al principio
de un beso;
envenena
después
la tinta que me nutre,
la sangre de mis poemas.
Soledad y tristeza
se matan
con la fuerza de un nuevo amor,
con más fuerza de vida,
con un llanto
más fuerte:
Literatura,
Salvación.

Parto

rojo                  poniente
         el Sol
con                   la mano
         oscura
         de versos
         de musgo
         de infierno
ojos                  negros
         chillan
luces                verdes
         se derriten
         suavidad
             que
          se escapa
nace                 el dolor
         el cansancio
dura                 un segundo
         el espejismo
ahora               siempre
         un triángulo

miércoles, 10 de junio de 2015

Ocaso

Hasta el punto
en que no sepamos
si el Sol
sale
o se pone
tan caliente
como nosotros

viernes, 5 de junio de 2015

Quinta

La soledad
solo la dibujan,
nunca la colorean.
Parece una fiera
en blanco y negro
vestida de luto
en las horas de sol.
La soledad
es el nombre
de todas las letras
que me has cambiado de orden,
de la marca de ginebra
que fue mi dama de consuelo.
La soledad
no es más
ni es menos
que una modulación
instantánea
del tono de este concierto
al aire
libre.



jueves, 4 de junio de 2015

miércoles, 3 de junio de 2015

Arco y ris

brillo        color        ron
ardor        color       gratis
cristales    color      amor
cascada     color     menta
mirada      color      deseo
teléfono    color   domingo
domingo   color    mentira

lunes, 1 de junio de 2015

Clausura

Mis venas
celebran
que soy débil:
se oyen tiros,
explotan
los minutos precalentados.
Mis pulmones
corren tras la tarde.
La última hora
se les presenta translúcida
-calma-
Junto a mi estómago,
naciendo bajo la angustia,
un árbol regado
por lágrimas
que seco
que escondo
que trago
dice que volverá
la primavera.